El aliado definitivo para esas jornadas intensivas de estudio en invierno. Porque cuando llevas cuatro horas seguidas estudiando y el calefactor no da abasto, solo hay una solución: envolverte en tu OPOPONCHO y seguir dándole caña. Suave, calentito y con bolsillos (sí, para meter snacks, subrayadores o pañuelos para llorar a gusto).